Sesiones de Constelaciones Familiares
¿Cómo se realizan?
¿Cómo son las sesiones de una constelación familiar?
La sesión individual
En una sesión individual acompaño al consultante en su proceso personal de toma de conciencia. No solo para entender dónde la persona se encuentra atascada respecto de su problema, sino también para intentar resolver las principales dificultades que lo condicionan. Se trata de un acompañamiento no tanto analítico o mental sino a un nivel más sensitivo y profundo.
Es un trabajo que realizo con mucho respeto poniendo el foco en el consultante y en el punto en el que se encuentra, y teniendo en cuenta su problema, su sistema familiar y sus orígenes. Para ello utilizo diferentes herramientas como papeles, muñecos u otros objetos, visualizaciones, explicaciones, ejercicios…, y aplico la más adecuada según el caso.
En cada sesión se trabaja con un tema concreto. Puede ser un bloqueo, un patrón que se repite, o simplemente un área de la vida donde habitualmente se presentan dificultades. Frecuentemente el trabajo conduce a la inclusión de aspectos, personas o situaciones que inicialmente no habían sido considerados o integrados, de manera que al finalizar, la persona suele sentirse más aliviada y con más fuerza.
Tras un proceso de integración que varía para cada persona, pueden producirse cambios respecto del tema trabajado, fundamentalmente en uno mismo aunque en ocasiones también en el entorno.
La sesión grupal
En una constelación grupal trabajo con representantes. El consultante plantea su problema y a partir de ahí configuro un representante para el propio consultante y para la persona o situación que desea trabajar, pues en los Movimientos del Espíritu de Bert Hellinger no es necesario configurar inicialmente a toda la familia.
A partir de ahí los representantes, muy recogidos, son quienes a través de sus movimientos muestran cuál es el verdadero problema, pues no siempre el problema es en realidad lo que parece, con qué otras personas se encuentra relacionado, así como la dirección en que puede darse una mejoría de la situación o solución.
Durante toda la sesión me mantengo en una actitud de recogimiento, lo que me permite estar en sintonía con la persona, su sistema familiar y el tema planteado; para desde ahí poder acompañar no solo a los consultantes, sino también a todos los participantes.